Esta cabeza loca,
Esta estúpida maquinaria que se emborrega con el cielo,
Que atrasa un par de minutos cada ciclo lunar,
Necesita el anticongelante de tu saliva,
Necesita el aceite de tus fluidos,
Que de cuando en cuando le des cuerda con tus dedos,
Necesita el empujón de tus caderas,
Necesita el marcapasos de tus ojos,
Que de vez en cuando le recuerdes que sea cuerdo.
Esta cabeza hueca,
Esta chaveta dura que no vale ni tres duros,
Que vacía como un globo se entretiene entre las nubes,
Necesita que la llenes por la boca,
Necesita que la llenes por los ojos,
Que tus besos y tu cuerpo nunca sepan salir de su laberinto,
Necesita que la llenes con sonidos,
Necesita que la llenes con olores,
Que tus palabras y aromas
se entretengan mientras juegan
a hacer castillos de arena
en el desierto
que guarda dentro.
Este tonto enamorado,
Este impresentable hombrecillo que no aspira a nada más
que ser la fría sombra de tu cálido cuerpo,
que desea ser el anónimo escultor de tus curvas de mármol,
el desconocido tañedor de tus risas y gemidos,
te necesita.
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