Carencia destructiva, quemando mis entrañas;
cadencia de campanas, doblando por los días,
arena entre mis dedos, doblándome la espalda.
Anhelos asesinos mamando la alegría
que mana de mi pecho, cobijo de alimañas
hambrientas de imposible, sedientas de armonía.
Relámpagos de vida,
retruécanos del alma;
galápagos que guardan,
aguardan y resguardan.
Ecos que ocultan voces, caras que ocultan almas.
Dos agujas siamesas tejen una mortaja.
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