viernes, 11 de junio de 2010

Kronos (1998)



Carencia destructiva, quemando mis entrañas;
cadencia de campanas, doblando por los días,
arena entre mis dedos, doblándome la espalda.

Anhelos asesinos mamando la alegría
que mana de mi pecho, cobijo de alimañas
hambrientas de imposible, sedientas de armonía.

Relámpagos de vida,
retruécanos del alma;
galápagos que guardan,
aguardan y resguardan.

Ecos que ocultan voces, caras que ocultan almas.
Dos agujas siamesas tejen una mortaja. 



Si quieres que te lo diga... (1997)


Espera.
No te vayas aún…

Antes ordena un poco el barullo que has sembrado en mi cabeza,
quita las manchas de polvos mágicos de mi frente,
no te olvides de regar los nomeolvides cortados,
limpia los cristales empañados tras los cristales empañados de mis gafas,
paga las facturas atrasadas de fracturas de ilusiones,
recoge la ropa anterior que colgaste en la terraza de mis vísceras,
tira la bolsa de basura que hemos ido llenando con parches,
vacía los ceniceros con colillas de minutos compartidos,
deshaz la cama y arráncale tus olores y mis dolores,
recoge tus libros y tus discos y tus mimos y los míos,
no te vayas a dejar los “veinte poemas de amor…” que usábamos para calzar la pata de mi cojo corazón,
llévate tus fotos y corta por la mitad las nuestras
(excepto esa en que bailábamos en círculos bajo la luna llena,
es que me gusta mucho el color que tiene),
y, por favor, si no es mucha molestia,
extirpa los mordiscos y caricias y arañazos y tequieros y porsiempres
que has dejado clavados en mi espalda.

Ah, por cierto;
A esta hora los estancos ya han cerrado.

miércoles, 9 de junio de 2010

Freudianas (1998)


No es fácil escapar del asesino
si se esconde
dentro de laberinto de pecados
y reniegos,
entre los entresijos de venenos
y veneros
que se evaporan al soplar el viento
del no puedo,
o se congelan con el bajo cero
del no debo;
no es fácil escapar del carnicero
que juega el escondite en mi cerebro.



Coplas (2002)

I

Y mira tú si te quiero
y me duele hacerte daño
que voy tras de ti, bebiendo
de tus lágrimas los charcos.


II
¡Ay ojitos de mora,
ay cara guapa,
quién tuviera tu boca
para besarla!

Para besarla y verla
florecer con la risa
como una adelfa.


III
Cuando humillas a la luna,
regalando tu belleza
a los pobres habitantes del asfalto,
la pobre llora, y su llanto
siembra cada noche el cielo con estrellas.

IV
¡No me mires tan fuerte,
niña de fuego,
que de tanto mirarme
me quedo ciego!

Me quedo ciego y mudo;
con mis manos te veo
y te susurro.

Lluvia (1998)

Él le dijo a su pistola:
“Tú decidirás mi suerte”,
y ella no lo dudó tanto.

*

Los tulipanes florecen
tras la lluvia de su frente.
La vida no se destruye,
que tan sólo se convierte:
vida se transforma en muerte.

Vals (1998)

Un dos tres, un dos tres,
Creo en la suerte del
Que cree en la suerte.
Un dos tres, un dos tres,
Creo en la alegría que
Escapó este día.
Un dos tres, un dos tres,
Creo que las penas nos
Hacen más fuertes.
Un dos tres, un dos tres,
Creo en mí mismo, y así
Creo en ti.


Un dos tres, un dos tres,
¡Que venga la parca a
Llevarme en su barca!
Un dos tres, un dos tres,
La espero en el puerto
Sin miedo a partir.
Un dos tres, un dos tres,
No quiero dejarme
Ningún cabo suelto.
Un dos tres, un dos tres,
La vida es el vals y
La risa el violín.


Saudade (1997)

El cardo y el clavel luchan sin tregua,
Pero es el jardinero quien lo sufre;
La Primavera casi obliga a ello.

¡Extraña Primavera,
resulta tan odiada tu presencia,
pero tan añorado tu recuerdo!

“¿Recuerdas la locura, la belleza,
el dulce despertar, el sueño inquieto,
la vida día a día, la presura?

¿Recuerdas la alegría, la hermosura,
las penas pasajeras, tan profundas?

Entonces entendíamos al viento,
entonces extendíamos al cielo
las manos y rompíamos la luna.

Entonces compartimos el aliento,
entonces competimos por un sueño,
huyendo del áspid de la cordura;
la sangre limpia, pura
del envenenamiento
irremisible de su mordedura.”

¡Extraña primavera!
¡Duele tanto la vida con tu ausencia,
que te hayas convertido en un recuerdo!


Orgasmo (1996)

Como una gota cuando explota sin saberlo
penetra el dulce manantial de hiel y fuego,
convierte todo lo tocado con sus dedos,
todo.
Capaz de dividir en dos el universo,
o de apagar la llama eterna del infierno,
con una simple lágrima, con un beso;
de abrir el sello que haga libre al cielo,
de parar al sol en su descenso;
capaz de soportar el peso
de un susurro o un silencio...
se acaban las palabras,
no los sentimientos,
que van creciendo
muy adentro,
adentro...
muero...

Ñoñerías I (1996)

Esta cabeza loca,
Esta estúpida maquinaria que se emborrega con el cielo,
Que atrasa un par de minutos cada ciclo lunar,
Necesita el anticongelante de tu saliva,
Necesita el aceite de tus fluidos,
Que de cuando en cuando le des cuerda con tus dedos,
Necesita el empujón de tus caderas,
Necesita el marcapasos de tus ojos,
Que de vez en cuando le recuerdes que sea cuerdo.

Esta cabeza hueca,
Esta chaveta dura que no vale ni tres duros,
Que vacía como un globo se entretiene entre las nubes,
Necesita que la llenes por la boca,
Necesita que la llenes por los ojos,
Que tus besos y tu cuerpo nunca sepan salir de su laberinto,
Necesita que la llenes con sonidos,
Necesita que la llenes con olores,
Que tus palabras y aromas
se entretengan mientras juegan
a hacer castillos de arena
en el desierto
que guarda dentro.

Este tonto enamorado,
Este impresentable hombrecillo que no aspira a nada más
que ser la fría sombra de tu cálido cuerpo,
que desea ser el anónimo escultor de tus curvas de mármol,
el desconocido tañedor de tus risas y gemidos,
te necesita.

Ñoñerías II (1996)


Te canto a ti, fantasma
de tristes madrugadas solitarias,
a aquella a la que adoro,
a la que necesitan mis mañanas;
a la que, oscuras noches,
echan de menos mis oscuras sábanas.

Bañando mis momentos
con tu triste mirada,
con el amanecer de tu sonrisa,
y con la comprensión con que me amparas
oro vuelves el plomo
pesado de mi vida encarcelada.

Deseo que el deseo
que siento por tus manos delicadas
e hirientes, por tus labios
dañinos y calmantes, por la magia
hipnótica, asesina de tu clara
suave infinita piel, no encuentre calma
en meses años siglos…

cazar el Infinito,
librar al pobre Amor de su mortaja.

Ñoñerías III (1996)

Es una noche extraña:
los versos sobrevuelan
mi cama enamorada.

Les disparo tus besos,
los recojo en mi almohada,
y hago de mi cuaderno
mi exposición de caza.

Como los buenos versos
llegan de madrugada.

Ñoñerías IV (1996)

Querías que escribiera algún poema,
Que, nerudando, buscase palabras
Que demostrasen lo que yo te quiero…
No bastan para eso las metáforas.

Mejor será buscar en mis pupilas
Detrás de tus pupilas reflejadas;
O descifrar el vuelo de mis manos
Surcando el suave cielo de tu espalda,
Y aterrizando en tus cálidos hombros,
Y construyendo un nido entre las albas
Y acogedoras curvas de tus pechos;
Saber por qué tú y yo sumamos uno
Cuando nuestros dos cuerpos se entrelazan;
Y emborracharte del licor amargo
De aquellas locas lágrimas
Tatuadas con tu nombre...

Amor, acude a mí (1991)

Amor, cruel dios, malvado, acude a este
Mortal que te reclama, dios poeta.
Oro por que me hiera tu saeta,
Ruego para que su oro me conteste.

Anida en mi interior un gran vacío
Cubierto por pellejo, pelo y venas;
Un corazón quemado por las penas,
Dolido porque sólo siente frío.

Espero sin paciencia tu venida,
Aún siendo esta merced casi imposible...
Mas puede que me sea concedida.

Incendia mi interior incombustible,
Aleja la tristeza de mi vida
Teniéndote en mi pecho, amor terrible!