No es fácil escapar del asesino
si se esconde
dentro de laberinto de pecados
y reniegos,
entre los entresijos de venenos
y veneros
que se evaporan al soplar el viento
del no puedo,
o se congelan con el bajo cero
del no debo;
no es fácil escapar del carnicero
que juega el escondite en mi cerebro.
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